La Asamblea General de las Naciones Unidas ha proclamado el 21 de marzo el Día Internacional de los Bosques. La Jornada celebrará y sensibilizará sobre la importancia de todos los tipos de bosques y árboles fuera de los bosques. 

En cada Día Internacional de los Bosques, los países emprenden esfuerzos locales, nacionales e internacionales para organizar actividades relacionadas con los bosques y los árboles, como las campañas de plantación de árboles.  

El mensaje de este año es: Los Bosques son parte de nuestra vida. Nos suministran alimentos y nos protegen, proporcionan aire puro y agua limpia, salvaguardan la biodiversidad y actúan como un amortiguador contra el cambio climático. Asimismo, ofrecen alimentos, vivienda y empleo a muchas personas. 

Nos corresponde a nosotros, a su vez, mantener y proteger nuestros bosques ─ nuestro futuro está en juego.

Los bosques de montañas proveen servicios ecosistémicos y bienestar a millones de personas en las comunidades de montañas y áreas montañas abajo. Globalmente, el 23% de los bosques del mundo se encuentra en regiones de montañas, cubriendo alrededor de 9 millones de kilómetros cuadrados. 

Los bosques de montañas tienen una fuerte influencia en la provisión de agua en cantidad y calidad para las comunidades de las tierras bajas, interceptando las precipitaciones, mejorando la infiltración del suelo y la bioremediación del agua. Muchas áreas urbanas alrededor del mundo dependen del agua provista por los bosques de montaña. 

A su vez, los bosques de montaña proveen protección contra los peligros naturales, actuando como barreras físicas, previniendo o desacelerando el desprendimiento de rocas, tierra, escombros y avalanchas. Las raíces estabilizan el suelo y previenen la erosión, reduciendo el riesgo de inundaciones.

La biodiversidad y los bosques de montaña se encuentran amenazados debido a la creciente demanda local regional e internacional, muchos de los bienes y servicios ecosistémicos que ofrecen. La conversión de los bosques de montaña en tierras agrícolas representa uno de los mayores impactos, incrementando la escorrentía y la erosión. En áreas tropicales y subtropicales, la tala de bosques de montaña puede ser especialmente perjudicial debido a la cantidad de lluvias, incrementando la frecuencia y escala de desastres naturales. 

Otras presiones sobre los bosques de montaña y la biodiversidad son la urbanización, los cada vez más frecuentes incendios forestales y el desarrollo de proyectos de infraestructura (como carreteras, presas, centrales hidroeléctricas e infraestructuras turísticas). 

Principios de manejo sustentable de bosques deben ser aplicados en la gestión de los bosques de montañas del mundo y sus múltiples beneficios. Estos deben incluir la administración y el uso de bosques de manera que permitan mantener su biodiversidad, productividad, y capacidad de regeneración para satisfacer sus presentes y futuras funciones ecológicas, económicas y sociales. 

 

Por Fundación Agreste
Publicado: 4 de febrero 2014
Fuente: FAO Forestry| Mountain Partnership